


La elección para definir al próximo presidente o presidenta de la principal potencia mundial, los Estados Unidos de América, dio, a las 12:46 de la tarde del pasado domingo 21 de julio, un inesperado giro de 180 grados cuando el presidente demócrata Joe Biden, de 81 años, publicó en su cuenta de “X” el anuncio oficial de que no buscaría la reelección como el principal inquino de la Casa Blanca.
La esperada renuncia de Biden, se dio 23 días después de su pobre desempeño en el primer debate que organizó la cadena CNN, y donde el mandatario estadounidense tuvo marcados lapsus mentales, demostrando perdida de memoria y confusión en la mayoría de los temas relevantes de la agenda política nacional, aunque, es de reconocerse que en momentos del debate tuvo algunas buenas frases como cuando le expresó a Donald Trump: “Tienes la moral de un gato callejero”.
Pero Joe Biden, el hombre resiliente que a los 29 años fue electo para representar a Delaware en el Senado de los Estados Unidos y que tomó juramento de ese cargo en un hospital junto a la cama donde se recuperaban sus hijos Hunter y Beau de un accidente automovilístico en el que salieron lesionados, pero en el que lamentablemente perdieron la vida la primera esposa de Biden, Nelia Hunter y su pequeña hija Naomi de un año, fue sin duda el gran perdedor de ese debate que, el pasado 28 de junio, fue visto por más de 51 millones de personas.
Esa misma noche los miembros del partido demócrata, además de los analistas y medios de tendencia de centro izquierda empezaron a “pedir su cabeza”. El influyente diario The New York Times publicó al terminar el debate un editorial titulado: “Biden debería poner fin a su candidatura por el bien de la democracia estadounidense”. En el artículo del NYT, el comité editorial del rotativo publicó que “El presidente necesitaba convencer a los estadounidenses de que estaba a la altura de las exigencias extraordinarias del cargo que busca ocupar por otro periodo. Sin embargo, no se puede esperar que los votantes ignoren lo que fue evidente: Biden no es el hombre que era hace cuatro años. El jueves por la noche, el presidente se presentó como la sombra de una gran servidor publicó”.
La presiones contra el presidente Biden fueron duras todos los días posteriores al debate, y no solo los medios y los influyentes líderes del partido demócrata –conocidos como el “establishment”- pedían su renuncia a la candidatura, sino que los donantes millonarios dejaron de aportar dinero a la campaña, además de ellos, las encuestas mostraban que un 67% de los demócratas pedían la sustitución del candidato de la izquierda estadounidense.
Y fue así que Joe Biden, quién antes de ser presidente, fue vicepresidente durante los ocho años de la presidencia de Barack Obama; senador federal por Delaware durante 36 años (1973-2009), al final, tuvo que ceder a las presiones y acabar con su carrera política ininterrumpida de 55 años que inicio cuando fue electo como Comisionado del Condado de New Castle, Delaware en 1970.
Pero el “viejo lobo de mar” demostró su astucia política, y con todo el poder e influencia que tendrá hasta su último día en la oficina oval, expresó en una segunda publicación en “X” a la 1:13pm de ese domingo 21 de julio, que tras su renuncia a la candidatura daba su apoyo total a su vicepresidenta Kamala Harris para que tomara su lugar en la contienda que culminara el próximo martes 5 de noviembre.
“Compañeros demócratas, he decidido no aceptar la nominación y concentrar todas mis energías en mis deberes como presidente durante el resto de mi mandato. Mi primera decisión como candidato del partido en 2020 fue elegir a Kamala Harris como mi vicepresidenta. Y ha sido la mejor decisión que he tomado. Hoy quiero ofrecer todo mi apoyo y respaldo para que Kamala sea la candidata de nuestro partido este año. Demócratas: es hora de unirse y vencer a Trump. Hagámoslo”, manifestó Joe Biden en su “post”.
KAMALA HARRIS LA BATEADORA EMERGENTE
El mensaje presidencial fue claro, directo y contundente, la candidata debía de ser la ex fiscal general del estado de California, Kamala Harris, una mujer carismática, de sonrisa fácil, pragmática, 20 años más joven que Donald Trump, con una gran habilidad política y de izquierda progresista.
“Con este acto desinteresado y patriótico, el presidente Biden está haciendo lo que ha hecho durante toda su vida de servicio: poner al pueblo estadounidense y a nuestro país por encima de todo. Me siento honrado de contar con el respaldo del Presidente y mi intención es ganar esta nominación. Haré todo lo que esté a mi alcance para unir al Partido Demócrata y unir a nuestra nación para derrotar a Donald Trump y su agenda extrema del Proyecto 2025. Tenemos 107 días hasta el día de las elecciones. Juntos lucharemos. Y juntos ganaremos”, expresó Harris la noche del domingo 21 de junio.
¿QUIÉN ES KAMALA HARRIS?
La actual vicepresidenta Kamala Harris, nació en el seno de una familia de migrantes, su padre jamaicano y su madre india. Su mamá, Shyamala Gopalan, emigró de la India en 1960 para asistir a la Universidad de California, Berkeley donde estudio nutrición y endocrinología, destacó en su vida como una importante investigadora contra el cáncer, pese a ello, falleció en 2009, a los 70 años de cáncer de colon.
Su padre, Donald Harris, actualmente tiene 85 años y emigró de Jamaica en 1961 para asistir también a Berkeley, donde realizó un doctorado en economía. Destacó en su vida como un reconocido investigador y académico por más de 25 años en la prestigiada Universidad de Stanford, la cual le otorgó el título de profesor emérito. También dio cátedra en Yale y Cambridge. Su visión económica es de corte marxista y post keynesiana, bajo la idea de que los mercados por sí solos no pueden garantizar el pleno empleo y, que en su lugar, aboga por la intervención del gobierno, el cual debe de centrarse en la igualdad y la distribución de la riqueza. Un concepto económico que, en parte, su hija Kamala al ser de izquierda comparte.
Ambos padres se conocieron en 1962 cuando participaban activamente en el Movimiento de Derechos Civiles contra la discriminación racial; se casaron en 1963 y, el 20 de octubre de 1964 nació Kamala; quién según su biografía, en diversas ocasiones acompaño en carriola a sus papas a las marchas en defensa de los derechos civiles de las minorías, en particular de la comunidad afroamericana de los Estados Unidos.
En 1966 se mudaron de Oakland a Champaign, Illinois donde Donald y Shyamala obtuvieron trabajo como profesores en la Universidad de Illinois; fue en esa ciudad donde un 30 de enero de 1967 nació su hermana Maya, actualmente, una prominente abogada, además de confidente y asesora de su influyente hermana Kamala; algunos medios y analistas han comparado esa cercana relación con la hermandad del ex presidente John F. Kennedy con su hermano Bobby a quién hizo fiscal general de los Estados Unidos durante su administración.
En 1971, cuando Kamala tenia 7 años sus padres se divorciaron. Un año antes ella, su madre y su hermana Maya regresaron a Berkley, California, una ciudad vecina de Oakland y de San Francisco. Las tres mujeres se instalaron en un departamento al oeste de la ciudad sobre la avenida Bancroft, un área donde predomina la comunidad afroamericana, en el primer piso del departamento había una guardería infantil de un mujer negra llamada Regina Shelton, a quién Kamala llama su segunda madre y mentora; ella la cuidaba cuando su mamá trabaja hasta tarde en el laboratorio.
Cuando Harris comenzó el kinder, era transportada en autobús como parte del programa integral de desegregación (integración racial) de Berkeley a la escuela primaria Thousand Oaks, una escuela pública en un vecindario más próspero en el norte de Berkeley, la cual anteriormente había sido 95 por ciento blanco, y después de que el plan de desegregación entró en vigor se convirtió en 40 por ciento negro.
DE CALIFORNIA A CANADA
En 1976, cuando la hoy candidata demócrata tenía 12 años y su hermana 9, su madre Shyamala Gopalan decide mudarse a Montreal, Quebec, Canada ya que había sido reclutada para realizar investigaciones sobre el cáncer de mama en el Hospital General Judío y para enseñar en la facultad de medicina de la Universidad McGill. En esa ciudad, Kamala acabo la primaria, secundaria y en 1981 se graduó de la preparatoria Westmount.
En 1982, a la edad de 18 años, se mudó a Washington D.C. para estudia leyes y economía en la Universidad de Howard, una universidad históricamente negra en Washington, D.C. – En algún momento durante su vida universitaria, trabajó en McDonald’s. Mientras estuvo en Howard, hizo una pasantía como empleada de la sala de correo del senador de California Alan Cranston; presidió la sociedad de economía, dirigió el equipo de debate y se unió a la hermandad de mujeres negras Alpha Kappa Alpha. También completó una pasantía de verano en la Comisión Federal de Comercio, trabajó como guía turística en la Oficina de Grabado e Impresión del Departamento del Tesoro y participó en protestas contra el apartheid (segregación racial) en la embajada de Sudáfrica y en el National Mall.
KAMALA HARRIS ¿AFROAMERICANA?
Kamala Harris es considerada negra o afroamericana por los lineamientos raciales del gobierno estadounidense que contempla a la comunidad jamaicana dentro de esa categoría racial toda vez que un 90% de la comunidad de Jamaica es negra con descendencia de africanos que fueron traídos por los españoles en 1517 para trabajar como esclavos en las plantaciones de caña de azúcar.
Ante esos antecedentes sobre el origen étnico de la candidata demócrata, gran controversia causo la declaración que recientemente dio el candidato republicano Donald Trump quién intentó cuestionar en un evento público ante la Asociación Nacional de Periodistas Negros en Chicago, falsamente que Kamala Harris había engañado a los votantes sobre su raza.
El ex mandatario Trump afirmó erróneamente que Harris, la primera mujer negra y de ascendencia asiática que ocupa el cargo de vicepresidenta del país y de presidenta del senado, se había limitado en el pasado a promocionar sus raíces indias. “No sabía que era negra hasta hace unos años, cuando por casualidad se volvió negra, y ahora quiere que se le conozca como negra. Así que, no sé, ¿es india o es negra?”, dijo Trump durante su intervención en la convención anual del grupo.
LA SEÑORA FISCAL
En 1989, Kamala regresó a California donde obtuvo el Juris Doctor del Hastings College of the Law, una Facultad de Derecho adscrita a la Universidad de California. Fue admitida en la Barra de Abogados del Estado de California en 1990 con lo cual fue autorizada para ejercer su carrera de leyes en dicho estado.
A partir de ese momento Harris inició una prominente carrera en el área de la procuración de justicia donde fue de 1990 a 1998 Fiscal adjunta de distrito en el Condado de Alameda, California; posteriormente fue electa Fiscal de Distrito de San Francisco donde sirvió de 2004 a 2011.
En esa posición Harris adoptó algunas políticas «duras», como un programa contra la ausencia escolar que se dirigió a los padres de niños que no iban a la escuela y los amenazó con el enjuiciamiento y el castigo para empujarlos a llevar a sus hijos a clase.
En 2011 fue electa Fiscal General de California, convirtiéndose así en la primera mujer fiscal del estado negra y del sur de Asia en la historia del estado.
En su carrera dentro de la procuración de justicia en California Kamala Harris trabajo bajo la lógica de “ni dura ni blanda” contra el crimen sino inteligente contra el crimen (Smart on crime), basando su actuar en conocer a profundidad la métricas y estadísticas criminales para hacer en base a ello campañas de prevención y políticas públicas focalizadas.
En sus memorias más recientes, The Truths We Hold, Harris describió cómo vio su papel: «El trabajo de un fiscal progresista es cuidar a los que se pasan por alto, hablar por aquellos cuyas voces no están siendo escuchadas, ver y abordar las causas del crimen, no solo sus consecuencias, y arrojar luz sobre la desigualdad y la injusticia que conducen a la injusticia. Es reconocer que no todo el mundo necesita castigo, que lo que muchos necesitan, claramente, es ayuda».
Harris se oponía a pedir la pena de muerte en los proceso judiciales; apoyo los matrimonios del mismo sexo; se enfocó en la atención a las víctimas y después de que el movimiento “Black Lives Matter” (La vida de los negros importa) despegara, introdujo y amplió lo que su oficina describió como «el primer entrenamiento de su tipo» para abordar el sesgo racial y la justicia procesal, ganando elogios de los periódicos locales. Ella hizo del Departamento de Justicia de California la primera agencia estatal en requerir cámaras corporales. Y lanzó OpenJustice, una plataforma que, entre otros datos, permite al público rastrear los asesinatos denunciados por agentes de policía.
RUMBO AL SENADO
En enero del 2017, Kamala D. Harris prestó juramento como senadora de los Estados Unidos por California, la segunda mujer afroamericana y la primera senadora sudamericana en la historia. Fue miembro de los
influyentes comités de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, el Selecto de Inteligencia, el del Poder Judicial y el Comité de Presupuesto.
Desde su posición como senadora Harris fue critica en contra del gobierno de Donald Trump, en diversas ocasiones cuestionó con duras preguntas e intervenciones a los funcionarios del gobierno federal republicano durante sus comparecencias ante los comités del senado.
Luego de 2 años en Washington D.C., en enero del 2019, ante más se 20,000 personas en un evento Oakland, California decidió postularse para la candidatura demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. Su campaña no prosperó y se retiró 12 meses después; el 3 de diciembre del 2019 expresó que su campaña ya no tenía dinero para continuar y que cada día era más difícil recaudar fondos.
Ocho meses después, en agosto del 2020, Joe Biden la eligió para ser su compañera de fórmula como candidata a la vicepresidencia. «Kamala es inteligente, dura, experimentada, una luchadora probada», dijo Biden de Harris.
Kamala, en su rol de vicepresidenta, es también la presidenta del Senado, lo que le confiere el derecho al voto en la cámara Alta cuando las discusiones sobre los proyectos de ley están empatados.
En el Congreso, Harris ha batido un récord al utilizar ese poder 32 veces, más que ningún otro vicepresidente en la historia de Estados Unidos.
En 2022, ganó popularidad tras recorrer el país en defensa de los derechos reproductivos, después de que el Tribunal Supremo anulara el caso Roe contra Wade, que garantizaba el derecho al aborto en Estados Unidos.
En su contra pesa el difícil encargo que le hizo Biden de buscar soluciones a las causas de origen del problema migratorio en la frontera y que se convirtió en un desastre con más de 2.3 millones de personas intentando cruzar la frontera cada año, algo que sin duda Donald Trump y los republicanos usarán de seguro en su contra ahora.
EL PANORAMA ELECTORAL
Sin duda, el mejor escenario para Trump era que Joe Biden permaneciera en la contienda presidencial, el ex presidente no esperaba que Kamala Harris fuera una candidata fuerte, pero ha sido una revelación.
Luego del intento de asesinato de Donald Trump a manos de un joven de 20 años durante un evento en Pennsylvania, y donde se demostraron fuertes fallas del Servicio Secreto, Trump amplió su margen de popularidad.
Pero sobre la figura rebelde y egocéntrica del expresidente Trump aún pesa el incidente del ataque al Capitolio el 6 de enero del 2021, justo el día en que el Senado validaría la elección de Joe Biden, misma que Trump cuestionaba como fraudulenta. Sin duda ese fue uno de los días más obscuros en la historia política de los Estados Unidos y un hecho que aún le afecta al ex presidente.
A Donal Trump lo quisieron bajar de la contienda con diversos cargos civiles y penales. Pero la Corte Suprema, de mayoría conservadora, dictaminó en una decisión de 6-3 a principios de julio que el expresidente tenía inmunidad de enjuiciamiento por algunas acciones tomadas mientras estaba en el cargo. Ese fallo tuvo importantes implicaciones para el caso penal del gobierno federal contra Trump por los cargos que planeó para revocar las elecciones de 2020.
Pero Kamala Harris sigue llamando la atención de los votantes norteamericanos, tan solo en 20 días ha recaudado más de 320 millones de dólares y ya repunta en las encuestas superando a Donald Trump por más de 2 puntos con una tendencia a crecer más.
Además, Harris también ya tiene ventaja en 4 de los 7 estados indecisos, mismos que Joe Biden estaba perdiendo, y es así como Kamala ya puntea por más de 4 puntos en Pennsylvania, Wisconsin, Michigan y Nevada. Donald Trump mantiene una ventaja de 2 puntos en Carolina del Norte, Georgia y Arizona.
En 2020 Joe Biden ganó 6 de esos 7 estados “bisagra”, excepto Carolina del Norte que se lo llevó Trump. Juntos, los siete estados representan 93 votos electorales.
En Estados Unidos las elecciones presidenciales se ganan por estado. Cada estado representa ciertos votos electorales, dependiendo la cantidad de distritos federales que tengan para su representación legislativa en el Congreso, más los 2 senadores federales. Por ejemplo, Texas tiene 38 distritos electoral; y ese estado representa 40 votos electorales; los tejanos son en su mayoría republicanos así es que ese estado esta considerado para que Donald Trump lo gane.
En ese sentido los estados con más votos electorales son California con 54 (Demócrata), Florida con 30 (Republicano) y Nueva York con 28 (Demócrata).
El Colegio Electoral, un sistema que data desde la fundación de los Estados Unidos, se compone de 535 delegados estatales, y para que un candidato gane la presidencia deberá lograr 270 o más votos electorales.
Los votantes definirán si continuan con los demócratas en el gobierno bajo la figura de Kamala Harris, una mujer progresista, que apoya el aborto, a la comunidad LGBTQ+, la lucha contra el cambio climático, la migración, y que ha basado sus primeros días de campaña en propuestas para bajar la inflación, fortalecimiento de la case media y programas de salud y vivienda accesibles a la mayoría de la población.
En cambio Donald Trump promete regresar al nacionalismo y proteccionismo económico, impulso a industria energética y del petróleo con el fin de bajara los precios de la gasolina, una dura política de deportaciones y en contra de la inmigracion ilegal, entre otros temas de tendencia conservadora y de extrema derecha.
Aun falta poco más de 90 días para la elección y muchas cosas más pasaran, peor lo único cierto es que Kamala Harris ya se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para Donald Trump. La moneda está en el aire y el próximo 5 de noviembre sabremos quién será el próximo inquilino o inquilina de la Casa Blanca.